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VIRIATO ( ?- 139 a C) LIDER GUERRERO LUSITANO

EL PERSONAJE: Viriato fue un líder de la tribu de los lusitanos que se enfrentó a la expansión romana en el sudoeste de la Península Ibérica en el siglo II a C.
Tenía un gran carisma, dominaba la estrategia y supo ganarse el respeto de sus hombres.
Como todos los líderes guerreros que han de luchar contra un ejército mucho mayor, se especializó en las tácticas de guerrilla en escenarios montañosos donde conocía perfectamente el terreno, algo que le daba una gran ventaja sobre el invasor romano.
La forma de combatir ante un enemigo que se mueve lentamente por el gran número de tropas y equipo que arrastra, era moverse continuamente, no conquistar territorios, atacar por la noche y huir. Pero Viriato se caracterizaba por algunas tácticas personales como simular una huida para provocar la persecución y luego atacar a los romanos, o hacer pequeños ataques de distracción para esconder el movimiento de sus tropas más importantes.
Viriato no olvidó la traición de Servio Sulpicio Galva, Pretor de la Hispania Ulterior, por su comportamiento en Lusitania en el años 150 a C. Éste, había recibido a los embajadores lusos con suma amabilidad y les prometió mejorar sus condiciones de vida con nuevos asentamientos protegidos por los romanos. De los 30.000 lusitanos que acudieron atraídos por esta oferta, Galva asesinó a traición a unos 9.000, hizo esclavos a otros 20.000 y, entre los pocos que escaparon, se encontraba Viriato. No es de extrañar su sed de venganza.
A pesar de haberse convertido en una pesadilla para los romanos, que no pudieron vencerle en batalla, éstos encontraron la manera de acabar con él, a traición otra vez. Marco Pompilio Lenas, un centurión enviado por Escipión, logró sobornar a tres negociadores de Viriato, llamados Audax, Ditalco y Minorus para que lo asesinaran. Cumplida su cobarde misión se presentaron en el campamento romano para cobrar la recompensa.
Cuenta la leyenda que Marco Pompilio les espetó:
"Roma traidoribus non premiat" (Roma no paga traidores)
y añadió:
"Que los quiten del Mundo"
Alguna admiración tenían los romanos por Viriato, que les hizo acabar con sus ejecutores.

BIOGRAFÍA: Viriato nació en el siglo II a C, aunque no se sabe la fecha exacta, en, algún lugar del suroeste de la Península Ibérica (posiblemente el Alentejo portugués).
Aunque la invasión de la Península Ibérica por parte de Roma había empezado en el siglo III a C, no fue hasta 185 a C cuando los romanos penetraron con intenciones de conquista en Lusitania. Los lusitanos firmaron un tratado de paz con el pretor Marco Atilio Serrano en 151 a C aunque, el pretor Galva, no sólo no lo respetó sino que realizó un verdadero genocidio entre los confiados lusitanos.
Viriato no estuvo en condiciones de vengarse hasta 147 a C. Atacó en la Turdetania (aproximadamente la Andalucía occidental) debiendo enfrentarse al ejército de Cayo Vetilio que consiguió rodearle. Viriato rechazó la propuesta de paz de los romanos pues, por experiencia propia, sabía que no sería cumplida. Obligado por tanto a luchar, logró huir y, a continuación, preparó una emboscada en un desfiladero del río Barbesuda. El ejército de Vetilio sufrió 4.000 bajas y a él mismo le costó la vida.
Al año siguiente, Viriato derrotó al pretor Plautio y al gobernador de la Hispania Citerior, Claudio Unimano. En 146 a C, atacó Segobriga (actualmente Cuenca, Castilla La Mancha) y, aunque el cónsul Fabio Máximo logró frenar momentáneamente a líder lusitano, en los siguientes años la rebelión se extendió a arévacos, tittos y vetlones. Viriato venció sucesivamente a Cayo Plaucio, a Claudio Unimano y a Cayo Nigidio, extendiendo su dominio a la Hispania Ulterior y el sur de la Citerior.
El fin de la guerra de Roma contra Cartago permitió destinar más tropas a Hispania. Quinto Fabio Máximo Emiliano, con una fuerza de 18.000 legionarios, 1.600 jinetes, 10 elefantes, obligó a Viriato a replegarse y a ceder las ciudades más importantes que dominaba, aunque siguió hostigando a los romanos en 143 a C con rápidos ataques de castigo y saqueo. Logró forzar un nuevo tratado de paz en 140 a C ratificado por el Senado romano, que otorgaba la independencia a los lusitanos, reconociendo a Viriato como el jefe y "amicus populi romani". El ejército romano, indignado por esta cesión que consideró intolerable, reanudó la guerra bajo el mando de Quinto Servilio Cepión, previa autorización de Roma.
Hostigado por Cepión y Marco Pompilio, el líder luso se vio obligado a volver a negociar.  Viriato murió en 139 a C, asesinado por tres de sus hombres (Audax, Ditalcos y Minorus), mientras dormía.
Fotos: Dominio público (Wikimedia Commons)
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